miércoles, 22 de septiembre de 2010

ESE GUSTIRRINÍN AGRIDULCE


Muchas veces, después de vivir y sentir las sensaciones que percibimos temporada tras temporada siguiendo a este equipo, a nuestro equipo, nuestro querido Atlético Sanluqueño. Muchas veces, después de sentir intensamente lo que es el ser de un equipo como el nuestro y de pararnos a pensar o recapacitar un porqué, el porqué aunque algunos no lo entiendan ni se lo expliquen, el ser de este equipo nos produce a los atletistas ese GUSTIRRINÍN AGRIDULCE.

Diréis gustirrinín, seria mi forma de describir esa sensación de gustillo agradable y a la vez placentero que supone el ser aficionado de un equipo como el nuestro, un equipo modesto de la Tercera División que aunque con una dilatada historia, no es que sea demasiado punto de atención fuera del ámbito local de afuera de nuestra ciudad.
Os explico más o menos porqué eso es y me parece una especie de gustirrinín y porqué es agridulce.
Es gustirrinín porque aunque sea penoso o triste, también mirándolo desde un punto de vista positivo, es gratificante vernos a esos poquitos año tras año sin desfallecer mirando y siguiendo a lo nuestro, es placentero sobre todo por el regocijo de que a pesar de todo, sigamos siendo unos cuantos y mientras eso sea y siga siendo así, la Leti seguirá existiendo.
Es agrio porque nos da muchísima pena de que no seamos mas, sobre todo cuando la cosa está mal, pues cuando va bien por lo menos la afluencia crece algo en número de asistencia, lo que es acogido con alegría. Es agrio o casi amargo por el sabor que produce ver las condiciones de ese futbol cercano, medios y posibilidades a años luz de ese futbol de ostentación, de despilfarro, de ricos y de élite, cuando en la base no hay ni para las cosas y gastos mas indispensables.
También es dulce por los ratos y momentos vividos en compañía de nuestro equipo y nuestra gente, por esos encuentros llenos de pasión emocionante, por esa relación directa y estrecha con todo lo que supone nuestro club y todo lo que le rodea.
Por poder ver a tantos chiquillos haciendo deporte vestidos de verdiblanco, por ver como la afición canta y anima, poder contemplar en torno al estadio ese hormigueo de personas, bufandas y banderolas que a todo el que pasa por la entrada de nuestra ciudad le hace ver que hay partido.
Esa sensación es dulce porque somos la mayoría de Sanlúcar y seguimos estando siempre allí, haga calor, frío, llueva o truene y eso que nuestro viejo campo ni siquiera tiene un techo donde cobijarse. Es dulce por viajar a ver al equipo, por esperar cada fin de semana ese partido, por seguir manteniendo el contacto directo con la gente y porque también disfrutan con esto los pocos chiquillos; por la atención y regocijo de nuestros mayores que ven que la Leti, su Leti, va para adelante. Dulce por tener una afición deportiva sana que nos mantiene activos y distraídos, es dulce por el gratificante orgullo de poder ser de la Leti.


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